PARA QUE DEBEMOS PREPARARNOS?

Editorial de Generación Romero del 1 de mayo de 2020

“Yo quisiera hacer aquí un llamamiento a los queridos cristianos: no les está prohibido organizarse, es un derecho. Y en ciertos momentos, como hoy, es también un deber.”

Monseñor Óscar Arnulfo Romero, homilía del 16 de septiembre de 1979

Editorial: ¿Para qué debemos prepararnos?

El estado de emergencia y la cuarentena se extendieron por quince días más. A mediados de mayo el país estará reactivando paulatinamente las actividades comerciales y productivas. Probablemente, las escuelas y univerisidades, así como algunos servicios no esenciales, tendrán una reactivación más lenta.

¿Para qué debemos prepararnos?, ¿por qué se dice que el mundo entero cambiará después del covid 19?, ¿cuáles serán las consecuencias inmediatas de la pandemia en El Salvador? Por supuesto que estas son preguntas todavía sin una respuesta certera. Pero a partir de los hechos ocurridos durante la cuarentena y a partir de las previsiones que permite la realidad podemos hacer algunas valoraciones.

En cuanto a la economía mundial, las dos mayores potencias comerciales se verán seriamente afectadas. Tanto China como Estados Unidos tendrá una reducción considerable de su producto interno bruto (PIB). Los expertos calculan que la economía estadounidense podría caer un 4 %. Pero los embates ya son un hecho. Muchas personas migrantes trabajadoras se han quedado sin empleo o están momentáneamente descupados. Eso reduce el flujo de remesas hacia toda América Latina y probablemente la reducción continuará durante al menos un año.

La economía salvadoreña sufrirá el impacto directo de la caída estadounidense, por la disminución del flujo de remesas y porque dependemos de los Estados Unidos en al menos dos aspectos más: es el socio comercial más fuerte de El Salvador y tenemos una economía dolarizada, pero no podemos emitir moneda. Esto podría causar graves  problemas, si no se toman medidas anticipadamente. En los hogares, esta situación puede afectar en los siguientes aspectos: pérdida de empleo, encarecimiento de productos y servicios, incremento de impuestos, escasez de alimentos. A esto se suma que el nivel de endeudamiento del país prácticamente habrá llegado a su límite. Medidas populistas, sin debida focalización y poco planificadas, como la entrega de 300 dólares a un segmento de la población, generarán impacto financiero negativo en el futuro inmediato.

Los sistemas de salud también deberían cambiar drásticamente. La pandemia demostró que solamente sistemas de salud públicos bien articulados, organizados y financiados pueden hacer frente a problemas de salud con la magnitud de una pandemia. En realidad, no se trata solamente de la capacidad de respuesta o reacción, sino de la capacidad instalada y de la preparación permanente ante problemas de salud que reten a la sociedad como lo ha hecho el covid 19. Todas las sociedades deberían preparar la ruta para reformar profundamente el sistema de salud, en dirección contraria a la privatización y a la visión de la salud como un servicio comerciable.

En el plano político, es evidente que los partidos (ya sea en el Ejecutivo o en el Legislativo) han visto en el manejo de la crisis del covid 19 una oportunidad para ganar votos. En todo el mundo se han denunciado utilizaciones políticas de la pandemia y también excesos antidemocráticos, como ha sido el caso de El Salvador, Brasil, Hungría, entre otros. Debemos prepararnos para fortalecer la organización popular y luchar por la radicalización de la democracia, en todos los planos de la vida pública. La vida después del covid 19 no será la misma, es verdad, pero los cambios duraderos y profundos que requiere nuestra sociedad no vendrán sin la debida acción política desde los sectores populares. El llamado de Monseñor Romero a la organización popular como un derecho y un deber tiene absoluta vigencia.

El medioambiente ha sufrido un vuelco. La cuarentena mundial ha permitido una recuperación rápida de muchos ecosistemas contaminados y parcialmente extintos. Muchas especies han recuperado terreno en las playas, bosques, selvas y en los reductos verdes de las ciudades. El reto que viene es la construcción de políticas de Estado tendientes a profundizar esta recuperación de ecosistemas, para evitar un simple regreso al modus operandi depredador que promueve el sistema.

Otro aspecto vinculado al medioambiente es que el planeta está dando campanazos de alerta. En el sentido de que muchos de los problemas ocasionados por el cambio climático y la acción humana sobre el equilibrio ecológico están produciendo efectos altamente nocivos para la salud, entre ellos enfermedades crónicas y posiblemente la mutación de virus como el covid 19.

En la homilia del 12 de abril de 1979, Monseñor Romero hacía una reflexión que ahora más que nunca es indispensable para pensar cómo deberemos afrontar el futuro de la humanidad: “La civilización del amor no es un sentimentalismo, es la justicia y la verdad. Una civilización del amor que no exigiera la justicia a los hombres no sería verdadera civilización, no marcaría las verdaderas relaciones de los hombres. Por eso, es una caricatura de amor cuando se quiere apañar con limosnas lo que ya se debe por justicia”.

Movimiento Generación Romero, viernes 1 de mayo de 2020.