palabra de romero

Este es un espacio de análisis y mística: La palabra de Romero habla desde un contexto concreto, para un pueblo concreto y trae en sí toda una metodología: recoger realidades y opiniones, reflexionarlas a la luz del evangelio, del proyecto del Reino de Dios y dar una esperanza a un pueblo que está llevando adelante el proyecto de liberación.

 

Exigimos una ley general de Agua:

Es espantoso oír por todas partes que va escaseando la gasolina, que el aire se está corrompiendo, que no hay agua, que hay regiones de nuestra capital donde el agua apenas llega por minutos y a veces nada, que los mantos de agua se están secando, que ya aquellos ríos pintorescos de nuestras montañas han desaparecido. La alianza con Dios no se está cumpliendo por que el hombre es el señor de la naturaleza y se está convirtiendo en un explotador de la naturaleza. (Homilía 3 de junio 1979)

Esta tan pegada la idolatría en la tierra, que el hombre que está idolatrando el oro, el dinero, el poder, el atropello, la injusticia, la pasión, la tiene tan pegada al corazón, que aunque un muerto le hable, no le hace caso; prefiere su dios. Mucho menos oirá la voz de un pobre profeta que en nombre de Dios le manda decir: “Esto dice el Señor: sé más justo, no atropelles tanto”. (Homilía 8 de julio 1979)

Él, el Divino Transfigurado, se presenta cada año para retar a este pueblo y decirle: “¿Qué han hecho con mi misterio, que no estoy Yo provocando la transfiguración de esa nación?” El misterio permanece él mismo, el del año pasado y el de hace siglos: El Divino Transfigurado. (Homilía 6 de agosto 1979)

…No nos cansemos de denunciar la idolatría de la riqueza que hace consistir la verdadera grandeza del hombre en “tener” y se olvida que la verdadera grandeza es “ser”. No vale el hombre por lo que tiene, sino por lo que es. Sólo cuando se es idólatra del tener se es avaro y se oponen a los cambios sociales. (Homilía 4 de noviembre 1979)

Hay mucho de justicia que se pide ahora y lo apoyamos como Iglesia, como Cristo lo apoyó. El derecho de organización, nadie lo puede violar. La represión que quiere deshacer los grupos organizados hace muy mal, porque la organización es un derecho humano que nadie lo puede violar. Las reivindicaciones que esas organizaciones piden cuando son justas, hay que oírlas. No está el asunto en reprimir una manifestación que va pidiendo, tal vez, cosas justas, sino en oír qué dicen para saber atender por el bien común el clamor de un gran sector del pueblo. Por eso Cristo también apoya la justo, lo defiende. Todo aquello que el derecho humano, que Dios, le ha dado, tiene que ser defendido; pero también Cristo no se deja manipular, no se deja parcializar.

Yo quisiera aquí hacer un llamamiento a los queridos cristianos. No les está prohibido organizarse. Es un derecho y en ciertos momentos, como el de hoy, es también un deber. Porque las reivindicaciones sociales, políticas, tienen que ser no de hombres aislados, sino la fuerza de un pueblo que clama unido por sus justos derechos. (Homilia 16/09/1979)

 

Exigimos el derecho a migrar de forma regular, segura y digna

Lo importante es el hombre y su trascendencia y hay que respetar esa trascendencia, esa misión del hombre con Dios, la cual hay que respetar bajo cualquier sistema político” (Homilía 27 de mayo 1979)

No queremos masa, queremos la educación que personifica, queremos el evangelio que hace sentir lo que decía Juan Pablo, el hombre es un prodigio de Dios “irrepetible” no hay dos hombre iguales. Y por eso no tenemos que poner la ilusión en copiar de otro hombre sino en ser yo, lo que Dios quiera que yo sea. Yo soy yo, nada mas: Tu eres tu. La masificación es espantosa; es cuando se juega con los pueblos, cuando se juega con las votaciones, cuando se juega, con la dignidad de los hombres por que los hombres no han sabido darse su puesto. (Homilía 11 de marzo 1979)

Para los que sueñan una religión tan espiritualista, que no se preocupe de la política y de las cosas de la tierra, aquí tiene el pensamiento de las Misiones y del Papa: aun siendo religiosa y muy espiritual y muy trascendente, tiene, precisamente por eso, mejores luces para orientar la justicia de los hombres, para reclamar contra el pecado de la humanidad. Está más capacitado el cristiano que toda ideología a ser hombre creativo y audaz. No le tengan miedo a la política, no les tengan miedo a las trasformaciones sociales… (Homilía 21 de octubre 1979)

No se puede ofender a Dios, sin ofender al hermano. No es, por ello, pura rutina que repitamos una vez más la existencia de estructura de pecado en nuestro país. Son pecado porque producen los frutos del pecado, la muerte de los salvadoreños, la muerte rápida de la represión o la muerte lenta de la opresión estructural. Por ello hemos denunciado el pecado de la injusticia. (Homilía 17/02/1980)

 

Exigimos una ley de reconciliación para las víctimas

“Pero ni siquiera este diálogo servirá para restablecer la paz deseada si no se da la firme voluntad de transformar las estructuras injustas de la sociedad. Sólo esa transformación será capaz de eliminar las violencias concretas opresivas, represivas o espontáneas. De otra manera, como lo han dicho los obispos latinoamericanos, la violencia se “institucionaliza” y por ello sus frutos no se hacen esperar.

La Iglesia cree en la paz; pero sabe muy bien que la paz no es ni la ausencia de violencia ni se consigue con la violencia represiva. La verdadera paz sólo se logra como fruto de la justicia. Queremos creer que ningún hombre ni ningún salvadoreño de buena voluntad quiere la violencia, las luchas entre hermanos campesinos, los operativos militares. Pero el combatirla de verdad es ponerse a trabajar en la tarea vigente, larga y dura de compartir justamente entre todos los salvadoreños, las riquezas de nuestro país y de nuestros hombres y mujeres”. (Homilia 2/04/1978)

Por otra parte, hermanos, no podemos olvidar que un grupo de abogados lucha por una amnistía, y publica las razones que le han movido a pedir esta gracia a tantos que perecen en las cárceles. Estos abogados denuncian también anomalías en el procedimiento en la Cámara Primera de lo Penal, donde el juez no permite a los abogados entrar con sus defendidos; mientras se permite a la Guardia Nacional una presencia que atemoriza al reo, que muchas veces lleva las marcas evidentes de la tortura. Un juez que no denuncia las señales de la tortura sino que sigue dejándose influir por ellas en el ánimo de su reo, no es juez justo.

Yo pienso, hermanos, ante estas injusticias que se ven por aquí y por allá, hasta en la Primera Cámara y en muchos juzgados de pueblos, ¡ya no digamos jueces que se venden! ¿Qué hace la Corte Suprema de Justicia? ¿Dónde está el papel trascendental de una democracia de este Poder que debía de estar por encima de todos los poderes y reclamar la justicia a todo aquel que lo atropella?. Yo creo que gran parte del malestar de nuestra Patria tiene allí su clave principal. En el Presidente y en todos los colaboradores de la Corte Suprema de Justicia, que con más entereza debería de exigir a las Cámaras, a los juzgados, a los jueces, a todos los administradores de esa palabra sacrosanta : LA JUSTICIA, que de verdad sean agentes de justicia. Yo quiero felicitar a los abogados cristianos o no cristianos, pero con gran sentido de justicia, que están poniendo el dedo en la llaga. Ojalá todos nuestros abogados sean de verdad una esperanza para la Justicia, tan maltratada en nuestro ambiente. (Homilia 30/04/1978)

Cabe señalar, y esta situación ha sido para mí especialmente dolorosa, que hemos recibido a tantas madres y esposas de personas que se encuentran desaparecidas. Algunos acontecimientos que son del dominio de todos los salvadoreños, otros en situaciones bien especiales que hacen presumir la intención con que se dan estos “desaparecimientos”. Varias madres, esposas e hijos, que de extremo a extremo, en todo el territorio han recorrido el triste calvario de la búsqueda de aquel ser querido, sin encontrar absolutamente ninguna respuesta. Nos consta que existen cerca de ochenta familias con algún miembro que ha sido capturado, sin que hasta hoy hayan sido consignados a ningún tribunal. (Homilia 14/05/1978)

Se ha creado una asociación de Madres de Capturados y Desaparecidos. Así como les dije un día de los diez leprosos que se unen en su dolor, las madres que sufren esta angustia indecible, indefinida, tienen derecho a agruparse para consolarse, para ayudarse, para ver ¿qué hacen por sus hijos? Yo las felicito y lamento que la prensa haya rechazado esta noticia. ¿Por qué será tan miedosa nuestra prensa? Esta Asociación de Madres de Desaparecidos va a celebrar aquí en Catedral, el próximo jueves lo. de diciembre, día de la Divina Providencia, al mediodía, a las 12, la misa votiva por sus hijos y por su consuelo. Con mucho gusto celebraré esta Misa, solidarizándome una vez más con esta justa Asociación del dolor. (Homilia 27/11/1977)

Cómo anhela nuestro pueblo, de veras siquiera tener una sola noticia para ir a ver sus tumbas o enterrarlos debidamente, o para ver si queda una lucecita de esperanza en vidas que se han perdido hace mucho tiempo.

Me permito aludir a un fondo del problema para pedir que si allí está la clave de la dificultad, se resuelva esa clave en bien del pueblo. ¿Será un temor dentro de la institución armada?; pero cuando hemos expresado aquí, en homilías anteriores, la esperanza de regeneración de un ejército por medio de una aspiración de jóvenes militares, pensamos que puede tener la capacidad de exhibir también esta podredumbre si acaso existe todavía, porque sobre bases podridas no se podrá hacer una renovación auténtica… (Homilia 28/10/1979)

 

Todo depende del actuar político de las y los cristianos y romerianos…

He recibido ciertas críticas y he recibido también juicios hasta irrespetuosos de algunas manifestaciones como si yo tuviera una participación política en la coyuntura actual del país. Quiero decir que la perspectiva mía es pastoral y evangélica. Anunciar el Reino de Dios y aprobar todo lo que está en sintonía con Él y denunciar el pecado y lo que se opone al Reino de Dios. En esta nueva coyuntura, el juicio mío sigue siendo pastoral, animar una esperanza que yo sinceramente entreveo. Ha sido mi trabajo siempre mantener la esperanza de mi pueblo. Si hay una chispita de esperanza, alimentarla es mi deber y creo que todo hombre de buena voluntad tiene que alimentarla… (Homilia 11/11/1979)

Mi juicio no es político ni mucho menos oportunista, la Iglesia no vive de coyuntura sino de la gran utopía, más allá; por más perfecto que sea un sistema político, la Iglesia no se identifica con él. Siempre lo critica para que sea mejor y por eso la coyuntura actual no absorbe a la Iglesia. Cuando algunos han dicho que ya la Iglesia no tiene nada que decir, que ya traiciono al pueblo, la están calumniando los que no son capaces de poner nuevas perspectivas a nuevas coyunturas y quieren encajonar… las opciones concretas en política; el pueblo debe ser el artífice de su propia sociedad. Ustedes tienen que darse la sociedad que ustedes quieren: democrática, socialista, comunista; son ustedes el pueblo. Por eso, lo que yo hago aquí es un reto a la creatividad política del pueblo. A las organizaciones que sepan hablar lenguajes políticos, que sepan hacer presiones racionales, inteligentes; un lenguaje de la violencia provoca la represión, lo mismo que… no es esta una hora de guerrilleros. Hoy la guerrilla y todo aquello que siembra violencia, clandestinidad, está fuera de puesto cuando se le está llamando al diálogo abierto. La Iglesia ha tenido un papel supletorio, ha sido voz de los que no tienen voz pero cuando ya pueden hablar, son ustedes los que tienen que hablar, la Iglesia calla… (Homilia 11/11/1979)

Yo hago un llamamiento fervoroso a todos los que pueden colaborar en la educación política del pueblo, a la organización, no sólo a las que existen. Sean creativos, que haya otras cosas, otras voces, enriquezcamos entre todos el proceso liberador de nuestro pueblo. No interesan las personas sino el proceso de una liberación a nuestro pueblo. La Iglesia comprende los esfuerzos de la liberación inmanente de todos estos movimientos pero está mucho más amplia. Ella, desde su perspectiva de trascendencia, sabe dar al pueblo la medida justa de todos los esfuerzos. (Homilia 11/11/1979)

Cartillas sobre Romero y la construcción de una sociedad transformada:

A continuación una serie de folletos que nos brindaron las compañeras del equipo maíz, para nuestro análisis y para conocer más a Mons. Romero:

Cartillas de la campaña: Preparándonos para la canonización de Romero (2018)