LA CRISIS SE RESUELVE CON DIÁLOGO

Editorial de Generación Romero del 6 de junio de 2020

“Talar un árbol, botar el agua cuando hay escasez de agua, no tener cuidado con las chimeneas de los buses, envenenando nuestro ambiente […] todo eso es parte de la alianza con Dios. Cuidemos, queridos hermanos salvadoreños, por un sentido de religiosidad también, que no se siga empobreciendo y muriendo nuestra naturaleza.”

Monseñor Óscar Arnulfo Romero, Homilía del 11 de marzo de 1979

La crisis se resuelve con diálogo, no con autoritarismo (6 de junio de 2020)

Ha comenzado junio con la gravedad de dos emergencias simultáneas. La hermana lluvia que corre por nuestros caminos, que se convierte en río, que alimenta nuestras siembras y nos permite cosechar alimentos, ahora nos muestra las consecuencias de la destrucción y el abandono de nuestra casa común, nuestro planeta, al mismLao tiempo que continuamos en crisis por el embate del covid 19.

La vulnerabilidad en nuestro territorio se ha incrementado aceleradamente en el último año. El Sistema Nacional de Protección Civil construido en tiempos recientes con enfoque preventivo activaba el aparato de emergencias en todo el país, actuaba con anticipación. Pero lo más importante era que operaba mediante una gran red comunitaria que se ponía en función de salvar vidas.

Los estragos de las tormentas Amanda y Cristóbal revelan el desmantelamiento de la organización local para la prevención de desastres, la falta de una gestión de riesgos responsable y, finalmente, la inoperancia del Ministerio del Medio Ambiente, el Ministerio de Gobernación y demás instancias responsables.

Paradójicamente, el 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente. Pero tenemos poco que celebrar: estrés hídrico, falta de agua potable, desertificación, deslaves en los cerros, deforestación, aguas residuales sin tratamiento y contaminación generalizada. Esta realidad es causada por un sistema económico que enriquece a unos pocos, asumiendo los bienes naturales como mercancía, enfatizando la privatización del bien común.

A un tiempo que ocurren estas tragedias (decenas de personas fallecidas por covid y por el desastre institucional, cuantiosas pérdidas de bienes y viviendas de la población, miles de comunidades en zonas riesgo), Nayib Bukele cumple un año en la Presidencia de la República.

Lamentablemente, hasta el momento, no existe ningún informe de trabajo por parte del Ejecutivo debidamente sustentado. El presidente solicitó a la Asamblea Legislativa posponer el acto público de informe a la nación. Desde la firma de los acuerdos de paz, nunca un presidente había dejado de rendir informe al país sobre su labor al frente del Gobierno. Tampoco su gabinete ha rendido informes de trabajo.

El presidente Bukele ha marcado su gobierno con la confrontación directa hacia los otros órganos del Estado, la ausencia de planes y políticas públicas, el franco retroceso en transparencia, la centralización de las decisiones en Casa Presidencial, la instrumentación del discurso religioso y ha fomentado la obediencia ciega del gabinete gubernamental, hasta el punto del culto a la personalidad.

La incertidumbre y la falta de rumbo del gobierno ahora se ve acrecentada por el impacto de las dos emergencias y por la crisis fiscal en ciernes, una tercera crisis. Mientras el presidente no muestre voluntad de diálogo con las comunidades y organizaciones sociales, con personas expertas en temas críticos (empezando por salud pública y epidemiología), con el tejido de micro y pequeñas empresas, con universidades y centros de pensamiento, con asociaciones profesionales, con las otras fuerzas políticas y los otros órganos del Estados, el país seguirá por el mal camino. El hambre, las enfermedades, la destrucción ecológica y la pérdida de vidas continuarán. Las crisis se superan con diálogo y unidad nacional. No con autoritarismo.

Movimiento Generación Romero, sábado 6 de junio de 2020.