Retrocesos en la democracia y “legitimación” del machismo

“Más vale ser libre en la verdad que tener mucho dinero en la mentira.”

Mons. Romero, homilía 7 de mayo 1978

La conformación de la nueva Asamblea Legislativa era ya un desastre anunciado.  Lo que no se imaginaba con precisión era el tamaño del desastre. Se sospechaba que el oficialismo podría llegar a mayoría calificada, pero la terca esperanza creyente albergaba una posibilidad distinta. No fue así, pudieron más los graves abusos del Ejecutivo y su partido y los repetidos errores de la oposición.

No se puede llamar de otra forma si no abusos del presidente y su aparato (maquinaria publicitaria, partido y gobierno) a la forma en como logró, al “mejor” estilo de Adolfo Hitler, activar en una porción del electorado ese instinto primitivo de venganza, como se dice en Dinamarca, contra los partidos tradicionales y toda voz disidente que cuestionara la evidente corrupción y maniobras electoreras del régimen.

Entregar dinero y comida, inaugurar carreteras y obras en silencio electoral y contra la ley, hacer propaganda electoral desde el gobierno, hacer campaña hasta el mismo día 28F anunciando la “Operación Remate”, bajar los homicidios como resultado del acuerdo con pandillas que bien ha documentado un medio digital, comprar votos en varias localidades y militarizar y amenazar votantes en municipios fronterizos de Chalatenango, entre otros actos reprochables, fueron abusos proselitistas inaceptables que apuntan hacia la destrucción de la democracia en El Salvador y lo más grave: por la vía del voto.

Lo que no considera este gobierno de partido único es el análisis objetivo de los números finales. Ciertamente ha captado dos tercios de la población que ejerció el voto. Es decir, el 66% pero de la mitad de la población votante (51%). En buenas cuentas tiene el respaldo solo del 33% de la ciudadanía inscrita y apta para votar. Es decir, al presidente, candidato real en estas elecciones, solo lo respalda 1 de cada 3 salvadoreños empadronados. Hay allí otra mayoría calificada, que se convierte en una porción mayoritaria de la población que no le apoya: el restante 66%.

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, afirmamos que son ellas las que principalmente sufrirán las consecuencias de esa composición perversa de la nueva Asamblea Legislativa. Veamos los números: los primeros datos del escrutinio final apuntan a que de los 84 escaños, solo 24 serán ocupados por mujeres, bastante menos del 30%. Y de esas 24 diputadas electas, solo 8 no son del partido oficial, es decir menos del 10% no estará alineadas con el presidente, según ha registrado la periodista María Luz Nóchez. Eso significa un grave riesgo para la aprobación de propuestas de reivindicación de los derechos específicos de las mujeres, porque no tendrán el aval del presidente, quien ha confrontado repetidamente con las organizaciones feministas y guardado silencio cómplice frente a los múltiples actos de violencia hacia las mujeres.

De hecho, se ha profundizado un entorno adverso, al integrarse al partido oficial a antiguos fundadores de ARENA, como Walter Araujo, que tiene sobrados señalamientos de odio hacia las mujeres y atropellos cometidos de tal gravedad, que llevaron a que su candidatura fuera inhabilitada. Pese a todo esto, Ernesto Castro, diputado electo por NI con la mayor cantidad de votos y posible jefe de bancada, le ha garantizado un puesto en la próxima legislatura, legitimando sus agresiones machistas.

En esa dirección, recientemente se han conocido casos igual de repugnantes, como el de Roberto Silva, el youtuber misógino, acosador y simpatizante de Nuevas Ideas, quien profirió graves actos de violencia y amenazas de muerte a dos candidatas a diputadas por la oposición. También este hombre ha recibido muestras de simpatía del diputado electo Ernesto Castro.  La lista de atropellos es larga: en redes digitales se encuentran múltiples casos de agresión y violencia contra mujeres que participan en política.

Pero, felizmente, están creciendo la conciencia y acciones para que la violencia hacia las mujeres se denuncien y se erradiquen.  Eso se pudo evidenciar los días 7 y 8 de marzo en las marchas contra el patriarcado más sonadas y en las que, en respuesta a la fuerte militarización de esos 2 días, la consigna que más coreaba era “me cuidan mis amigas, no la policía”.

En ese marco adverso para los intereses de las mayorías populares y en particular de las mujeres, la palabra de Romero siempre es alentadora, invitándonos a hacer resistencia y beligerancia evangélicas por medio de la organización.

Desde este espacio editorial llamamos a reivindicar nuestro derecho a multiplicar la organización, recordando a Berta Cáceres, en el 5º aniversario de su martirio, 2 marzo de 2021.  Esta reconocida líder indígena lenca y feminista hondureña envió, en su momento, este mensaje a los dictadores: “Vos tenés la bala, yo la palabra. La bala muere al detonarse, la palabra vive al replicarse.”

Nos unimos a la tradición reivindicadora del Pueblo de Israel que reconoce a mujeres líderes como Débora, acompañando el caminar liberador del pueblo, citemos una parte del canto de esperanza y lucha: “Despierta, Débora, ¡despierta! Despierta, despierta y entona un canto… ¡Que los sobrevivientes del pueblo dominen a sus opresores! ¡Que Yahvé esté conmigo más fuerte que los valientes!” (Jueces, 5:12-13)

Movimiento Generación Romero, 15 de marzo de 2021

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