PAÍS SIN RUMBO, SIN TRANSPARENCIA Y SIN JUSTICIA (editorial)

Editorial de Generación Romero del 5 de octubre de 2020

La Iglesia no puede callar ante esas injusticias del orden económico, del orden político, del orden social. Si callara, la Iglesia sería cómplice con el que se margina y duerme un conformismo enfermizo, pecaminoso, o con el que se aprovecha de ese adormecimiento del pueblo para abusar y acaparar económicamente, políticamente, y marginar una inmensa mayoría del pueblo.”

(Mons. Romero, homilía del 24 de julio 1977)

El gobierno de Nayib Bukele presentó, la semana pasada, ante la Asamblea Legislativa su segundo anteproyecto del Presupuesto, en este caso para el año 2021. Como todos los anteriores, dice priorizar alternativas sociales y económicas al modelo vigente, justificándolo bajo un discurso demagógico y hablando del “milagro salvadoreño” con el que falsamente promete paliar los clamores de quienes más sufren.

Los sectores priorizados según el nuevo presupuesto, en apariencia, son Salud, Educación, Seguridad y Vivienda, escondiendo los sospechosos incrementos para Defensa, Gobernación y Presidencia. Debe considerarse que de un volumen total de más de $7,400 millones, se destinan más de $1,700 millones para el pago de la deuda. Todo lo anterior lleva a cuestionar: ¿cómo se va a financiar este presupuesto? Para algunos analistas, además de plantear que es un anteproyecto desfinanciado, no presenta ninguna política tributaria progresiva, es decir una política de recaudación de impuestos en la que pagan más quienes tienen más. De hecho, según la economista Tatiana Marroquín y pese a la campaña del Ejecutivo que dice perseguir a los evasores fiscales, es todo lo contrario: se financia principalmente por impuestos sobre el consumo que pagamos principalmente las mayorías populares. La situación se agrava si consideramos la fuerte posibilidad de un incremento al IVA, al diesel y a la gasolina como parte de las “recomendaciones” del FMI, a cambio de los $389 millones de “préstamo rápido” que le otorgó al GOES durante la pandemia. Recordemos lo que dice San Romero: “El gran pecado de El Salvador está en la injusticia social”. Esta perspectiva fiscal refuerza la injusticia social.

El anteproyecto también refleja una perversa propuesta de disminución de fondos a instituciones claves para la contraloría del Ejecutivo: el Instituto de Acceso a la Información Pública, la Corte de Cuentas, el Tribunal de Ética Gubernamental, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y la Corte Suprema de Justicia, instancias hacia las cuales ha mostrado un alto grado de hostilidad.

El presupuesto también prioriza enormes gastos en materia de publicidad, acordes a la visión propagandística que quiere imprimirle Bukele a los medios estatales como canal 10, que esta semana estrena un noticiero que muy probablemente busca ser instrumentalizado para objetivos electorales. Y aunque no es primera vez que los medios estatales son utilizados de esta forma por los gobiernos de turno, se advierte una clara intención de convertirlos en herramientas de persecución de sus adversarios bajo el lema “esta es nuestra voz”. Esta situación deja la puerta abierta para pensar que el espacio noticioso podría carecer del rigor y método periodístico y, de ser así, no gozará de credibilidad y veracidad.

Los medios estatales deben transformarse en medios públicos, capaces de responder a las necesidades de la población en sus contenidos, sin ataduras políticas y con estabilidad laboral, para evitar abusos y despedidos arbitrarios, tal como ocurrió la semana pasada con una periodista del canal 10, irrespetando el debido proceso y los derechos laborales, sello característico de la administración autoritaria de Bukele.

A la luz de este contexto de alerta, este es el momento para demostrar que el gobierno de Bukele defiende solamente los intereses de su grupo y de sus aliados en una parte poderosa de la oligarquía.  No está dispuesto a defender los derechos humanos ni cumplir las demandas de justicia que realizan sectores populares. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) revisó recientemente el cumpliendo de la sentencia del año 2000 al Estado salvadoreño por el maginicidio de Monseñor Romero. La comisionada Margarette May Macaulay recalcó que debería ser un caso ya resuelto, pues no se han mostrado avances sustantivos de verdad y justicia, aún cuando no hay obstáculos como una Ley de Amnistía.

Desde la perspectiva de Tutela Legal Dra. Maria Julia Hernández y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) y Concertación Mons. Romero, es inaceptable y poco responsable que el Estado salvadoreño no haya cumplido las recomendaciones que desde hace 20 años hizo la CIDH que permintan juzgar y sancionar a los autores materiales e intelectuales de este crimen, considerando que es otro caso de perpetuación de la impunidad reconocido  a escala internacional.

En este marco de demandas de justicia, esa semana la Alianza por la Reforma Constitucional por el Derecho Humano al Agua presentó una carta a la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales de la Asamblea Legislativa en la que piden que en la reforma se incluya la participación ciudadana, leyes de orden público y que se garantice que el agua sea un derecho sin fines de lucro.

El arzobispo de San Salvador, Mons. José Luis Escobar Alas, se pronunció por que se haga justicia en el tema del agua, a los diputados les dijo que aprueben cuanto antes dicha reforma constitucional, pues el derecho humano al agua es universal ya declarado por la ONU desde hace 10 años. No reconocerlo sería un absurdo y defraudaría una vez más al pueblo salvadoreño que vehementemente exige se le reconozca tan vital y inalienable derecho. La Asamblea sigue en deuda con el pueblo para analizar y aprobar una ley que garantice este derecho que quiere ser secuestrado por mentes privatizadoras, porque estamos convencidos de que el agua no se vende, se cuida y se defiende.

Movimiento Generación Romero, 6 de octubre de 2020.

Un comentario en “PAÍS SIN RUMBO, SIN TRANSPARENCIA Y SIN JUSTICIA (editorial)

  1. Pues ce dice que si no se Roba alcanza entonces pedirle al señor Bukele que en su presupuesto tome en cuenta a las víctimas de él conflicto armado hablo de aquellos que mo somos favhafada ni de izquierda ni derecha ni siquiera de veteranos que tomaron armas para matar y desaparecer a nuestros familiares hablo de aquellas víctimas que su única arma fue la Biblia ,la guitarra,los libros de canto de esas víctimas olvidadas,marginadas ,revictimisadas de esas hablo yo que sean tomadas en cuentas en el presupuesto 2o21

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