TESTIGOS DE LA VERDAD, LUZ FRENTE A LA MENTIRA OFICIAL (editorial)

Editorial de Generación Romero del 7 de septiembre de 2020

“Con gran claridad vemos que en esto no hay posible neutralidad: o servimos a la vida de los salvadoreños o somos cómplices de su muerte. Y aquí se da la mediación histórica de lo más fundamental de la fe: o creemos en un Dios de vida o servimos a los falsos de la muerte.”

(Monseñor Romero, Discurso de Lovaina, 2 de febrero de 1980)

Pasamos la segunda semana, desde que la economía salvadoreña retomó “de golpe” sus actividades. Mientras la gran mayoría de empresas volvió a su modo de producción, el aire se satura nuevamente de gases tóxicos, siguen muriendo muchas personas a causa de los efectos del COVID-19 y la pésima atención en los hospitales por falta de un sistema público de salud eficiente.

Nos conmueve la muerte de muchas personas que inspiraron el sueño y las luchas por una vida digna para las mayorías. Analizando las causas de quienes nos dejaron, encontramos en su mayoría personas que nunca tuvieron acceso a un sistema de salud pública de calidad. La pandemia nos muestra una vez más lo que Monseñor Romero llamó el gran pecado: la injusticia y la exclusión social.

Ese es el caso de Pedro Pérez Pérez, quien tuvo un papel determinante en el trabajo de las comunidades eclesiales de base en la Libertad desde los años 1980 y a quien llamamos cariñosamente “Monseñor”. Murió esta semana a consecuencia del Covid, además de una ya muy debilitada salud. Inspiró en varias generaciones el entusiasmo y entrega por este modelo de fe, lucha y comunidad. Supo enfocar al pueblo preferido de Dios: el pueblo pobre, por su condición de empobrecido y excluido de una vida digna.

Así como Pedro, nos han dejado muchas madres y muchos padres en estos días: recordamos a Raquelita y Santiago, pareja histórica de las comunidades de la Zacamil y testigos de santidad de Mons. Romero. Juancito, chalateco, perseguido político, de San Antonio Abad y ejemplo de fe y militancia hacia un orden más justo. Nelson, el hijo de Pedro, animador incansable de la comunidad Jardines de Colón, con un cariño especial por las juventudes. Ramón, miembro de las comunidades de Mejicanos, luchador popular, amigo cercano de los padres mártires Neto Barrera, Octavio Ortiz y Rafael Palacios. Gabriel Ciudad Real, también de San Antonio Abad, entre muchos nombres más que han partido a la casa de nuestro padre que también es madre y que ahora están inspirando el soñar de este pueblo que se enfrenta, como reza el canto, a “los dioses del poder y del dinero que se oponen a que haya transfiguración”.

Frente al “dios” (mammón) invocado estos días por el presidente Bukele y su gabinete que instigan a tener una fe ciega en sus planes, acompañado del miedo y la amenaza, inventando cada vez más “enemigos” del gobierno, se han evidenciado más las prácticas de corrupción, autoritarismo y uso partidario de fondos públicos.

A esto se suma lo que el periódico digital El Faro ha revelado esta semana bajo el título: “Gobierno de Bukele lleva un año negociando con la MS-13 reducción de homicidios y apoyo electoral”. Se trata de una amplia investigación periodística que involucra directamente a no menos de tres altos funcionarios y que el Sr. presidente ha pretendido descalificar recurriendo a lo mismo de siempre: el insulto y la sinrazón.

Así mismo ha pretendido negar el fuerte respaldo de la investigación en abundantes documentos oficiales, sobre todo en informes de inteligencia penitenciaria. Lo cual no es nuevo, tomando en cuenta que desde finales de Abril, la especialista en temas de seguridad ciudadana, Jeannette Aguilar, en base a información de inteligencia policial, venía denunciando este mismo acuerdo oculto entre el gobierno de Bukele y miembros de las tres principales pandillas.

Con esto, nos enfrentamos a otra mentira en el discurso oficial: en febrero de 2020 el presidente llamó “mil veces malditos” a quienes acusó de haber negociado con pandillas y ahora la piedra regresa a su oscuro pero frágil techo de vidrio: se ha expuesto con robusta evidencia que el gobierno de Bukele ha ofrecido beneficios carcelarios a cambio de reducción de homicidios y apoyo electoral para su partido en febrero de 2021.

En este contexto urge volver nuestra mirada al Dios de Jesús y de Romero que desenmascara todas estas mentiras a nombre de falsos dioses, creados por intereses oscuros y egoístas.

Expresando nuestro cariño por las vidas de madres y padres de las comunidades, quienes inspiraron nuestra fe en el Dios de los pobres y las luchas por una sociedad más humana, nos solidarizamos con este pueblo que grita y sigue luchando con esperanza por su liberación. También nos comprometemos a fomentar una conciencia crítica, que sepa diferenciar entre los dioses de la mentira, de la opresión y de la muerte y Dios dador de vida y liberador, con su cariño especial por quienes sufren la ausencia de apoyo, la exclusión y el maltrato.

Movimiento Generación Romero, 7 de septiembre de 2020.

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