NADA IMPORTA MÁS QUE LA VIDA (editorial)

Editorial de Generación Romero del 24 de abril de 2020

Este es el pensamiento fundamental de mi predicación: nada me importa tanto como la vida humana.” (Monseñor Óscar Arnulfo Romero, declaraciones del 16 de marzo de 1980)

El principio central de la ética de la liberación es afirmar la vida. Pero contrario a eso, nuestras sociedades están fundadas sobre un principio que está en el origen mismo del orden mundial moderno: el aumento sin límite de la ganancia. La idolatría del dinero, dijo proféticamente Monseñor Romero.

En el contexto de la crisis por la pandemia de covid 19, se nos presentan falsas disyuntivas. ¿La salud o la economía?, ¿los derechos humanos o hacer cumplir la cuarentena?, ¿el respeto a la democracia o el cumplimiento de las medidas sanitarias? Ninguna de esas disyuntivas tiene razón de ser si colocamos la vida como principio central. Se deben garantizar a la población todos sus derechos siempre; se debe respectar el orden democrático siempre; se debe procurar el menor daño económico al país siempre, en especial a la gente más vulnerada, a aquellas comunidades que el sistema ha empobrecido.

“No es voluntad de Dios que unos tengan todo y otros no tengan nada […] De Dios es la voluntad que todos sus hijos sean felices”, dice Monseñor Romero en la homilía del 10 de septiembre de 1978. La injusticia social no es un estado natural. Tiene causas históricas, una de ellas es precisamente anteponer la idolatría del dinero a la afirmación de la vida. Ese hecho causa problemas estructurales. Provoca sistemas de salud deficientes y desorganizados; sistemas educativos sin visión transformadora y sin recursos suficientes; sistemas de pensiones privatizados; barrios, colonias y cantones sin agua. Estos factores son los que vuelven vulnerables a las comunidades.

Ninguna pandemia sería letal si la prioridad fuera afirmar la vida y proteger a la población más vulnerada. No se trata de ideas abstractas, son gentes de carne y hueso. Ante esta crisis del coronavirus, por ejemplo, los sectores que enfrentan alto riesgo son las capas populares que no tienen una vivienda digna; la población migrante indocumentada que sale a diario del territorio y pone en gravísimo riesgo su vida, lejos de su familia y su hogar; la población rural que depende de trabajos agrícolas; las madres solteras que resuelven su día a día en el comercio informal. A estos segmentos poblacionales se suma en esta coyuntura el gremio de profesionales de la salud.

Durante las semanas anteriores decenas de profesionales han sufrido la amenaza de contagio del covid 19 por no contar con los equipos de protección básicos ni con los insumos médicos que les permitan cumplir con su deber. Múltiples evidencias de falta de implementos de protección en centros de salud como el Hospital Saldaña, el Hospital San Rafael y el de Lamatepec en Soyapango, entre otros, han circulado en redes sociales. También el Colegio Médico se proponunció públicamente para denunciar esta amarga realidad.

No hay planes, estrategias y ni siquiera acciones puntuales orientadas a subsanar estas carencias. El Gobierno responde con nuevas maniobras comunicacionales para negar que halla desabastecimiento de cubrebocas, caretas, guantes y otros insumos básicos. Tal parece que importa más garantizar los réditos electorales para el 2021 y sostener la popularidad e imagen presidencial antes que garantizar la seguridad del personal de salud.

Otro grave problema que se ha reavivado con esta crisis es la tendencia autoritaria que el Ejecutivo ha mostrado desde los primeros días de este periodo, acompañada de un uso de las fuerzas militares que nos remiten a las dictaduras militares del pasado. Se trata de una tendencia militaroide, ha señalado en una reciente columna de opinión el padre José María Tojeira.

Ninguna crisis sanitaria justifica el autoritarismo. La democracia y los mecanismos insitucionales no son un estorbo. Un estadista, un auténtico liderazgo de país, no infunde pánico en la población ni necesita atacar la democracia. Ninguna injusticia social tendría cabida en una sociedad donde nada importe más que la vida.

Movimiento Generación Romero, viernes 24 de abril de 2020.

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