Saludo papal a las organizaciones sociales

Por: René Arturo Flores OFM*

El domingo de Pascua, 12 de abril, en plena crisis de la pandemia, el papa Francisco envió una carta al movimiento y organizaciones sociales, sus palabras son bien sentidas, iluminadoras y alentadoras: “Con frecuencia recuerdo nuestros encuentros: dos en el Vaticano y uno en Santa Cruz de la Sierra y les confieso que esta “memoria” me hace bien, me acerca a ustedes, me hace repensar en tantos diálogos durante esos encuentros y en tantas ilusiones”. En estos encuentros, el papa conoció a Berta Cáceres (2014), asesinada por empresarios y militares el 3 marzo del 2016. Estos encuentros han generado, como bien lo dice el papa, tanta esperanza en la lucha, porque cuidar hoy, es defender con la vida, la tierra con sus bienes naturales. Así lo dice el papa:

Muchos se han referido a la pandemia que sufrimos con metáforas bélicas. Si la lucha contra el COVID es una guerra, ustedes son un verdadero ejército invisible que pelea en las más peligrosas trincheras. Un ejército sin más arma que la solidaridad, la esperanza y el sentido de la comunidad que reverdece en estos días en los que nadie se salva solo. Ustedes son para mí, como les dije en nuestros encuentros, verdaderos poetas sociales, que desde las periferias olvidadas crean soluciones dignas para los problemas más acuciantes de los excluidos”. Bellas y confortantes palabras del papa, refiriéndose a la lucha social, política y evangélica contra los empresarios extractivistas que explotan y destruyen los territorios. Me encanta que nos llama poetas sociales.

El papa, es consciente de la persecución y exclusión que viven muchos de los miembros de los grupos y organizaciones sociales, “sé que muchas veces no se los reconoce como es debido porque para este sistema son verdaderamente invisibles. A las periferias no llegan las soluciones del mercado y escasea la presencia protectora del Estado”. Este sistema, estructurado por los grupos de poder económico y los gobernantes políticos, unido al ejército, están persiguiendo a los defensores y defensoras de DDHH y el ambiente.

El papa conoce bien la realidad compleja de los miembros de movimientos sociales, así como a los que estas ONG están sirviendo, dice al respecto: “Qué difícil es quedarse en casa para aquel que vive en una pequeña vivienda precaria o que directamente carece de un techo. Qué difícil es para los migrantes, las personas privadas de libertad o para aquellos que realizan un proceso de sanación por adicciones. Ustedes están ahí, poniendo el cuerpo junto a ellos…” continua diciendo: “ahora más que nunca, son las personas, las comunidades, los pueblos quienes deben estar en el centro, unidos para curar, cuidar, compartir”.

En esta carta, el papa, hace ver lo difícil que es la situación actual para los pequeños grupos económicos: “Los vendedores ambulantes, los recicladores, los feriantes, los pequeños agricultores, los constructores, los costureros, los que realizan distintas tareas de cuidado. Ustedes, trabajadores informales, independientes o de la economía popular, no tienen un salario estable para resistir este momento… y las cuarentenas se les hacen insoportables.”

Hay que poner atención en el “después” de la pandemia, “quiero que pensemos en el proyecto de desarrollo humano integral que anhelamos, centrado en el protagonismo de los Pueblos en toda su diversidad y el acceso universal a esas tres T que ustedes defienden: tierra, techo y trabajo…”. Tierra, techo y trabajo, no han sido prioridad en los gobiernos, de estos países del triángulo norte de América Central, basta ver cómo está distribuido el presupuesto económico de la nación, para darse cuenta de las prioridades. No tenemos un Estado protector de la población, y lo evidencia la situación de la salud pública en esta pandemia.

El papa Francisco, ve claro que se necesita un cambio del modelo económico hegemónico en nuestros países y a nivel mundial: “nuestra civilización, tan competitiva e individualista, con sus ritmos frenéticos de producción y consumo, sus lujos excesivos y ganancias desmedidas para pocos, necesita bajar un cambio, repensarse, regenerarse. Ustedes son constructores indispensables de ese cambio impostergable”. Recibimos este encargo papal: Seguir impulsando esta nueva civilización, más integral, humana, cuidadora…

“Los pobres son forjadores de nuestra historia” (Romero, homilía del 11-11-1979)

*René Arturo Flores, OFM, es fraile franciscano, miembro de comisiones de justicia y paz, JPIC-El Salvador, y Generación Romero, vive en Soyapango.

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