Redes sociales

“Los pobres han marcado el verdadero caminar de la iglesia (Romero, homilía del 17-2-1980)

Por: René Arturo Flores OFM, fraile franciscano, miembro de comisiones de justicia y paz, JPIC-El Salvador y Generación Romero, vive en Soyapango.

¡Benditas redes sociales, bendito internet! Esta podría ser una frase de estos días; sin embargo, estas redes, solo son un medio de comunicación, una herramienta. Lo que está detrás de la pantalla es un corazón alegre o triste, esperanzado o desanimado, por medio de las redes hemos fortalecido el sentido comunitario, colectivo y hasta nuestra espiritualidad cristiana, bueno, nos han servido. También, hay que tener en cuenta, que estas redes de internet y los servicios que prestan (que no son gratuito), son manejados por el gran capital financiero que se mueve con las leyes del mercado, con los principios neoliberales del actual capitalismo, con la lógica de enriquecerse por medio de los “servicios” de internet, que seguimos pagando, aun, en esta situación de crisis de salud pública.

Por estos medios, se han transmitido las celebraciones de semana santa, muchas comunidades se han organizado para vivenciar la fe estos días pasados: comunidades eclesiales de base (CEB), grupos juveniles, fraternidades misioneras, parroquias, y las diócesis. Se realizaron muchos tipos de agendas, de encuentros, diálogos, videos, mensajes y celebraciones, estuvieron presentes por medio de estas redes. También, varias comunidades cristianas y vida religiosa femenina (donde no hay un sacerdote), no presentaron sus actividades religiosas por las redes sociales, posiblemente estas fueron muchas; sí sabemos, que realizaron momentos de oración, acciones y gestos como el ayuno, al mismo tiempo, realizaron altares, carteles con mensajes, compartieron la palabra y celebraron la presencia del Señor que está en la comunidad.

La fe en Jesús resucitado, no se agota en las redes sociales, la fe que por gracia y amor llevamos en nuestros corazones, fue vivida y celebrada en muchas comunidades, la gran mayoría sin un sacerdote o pastor que presidiera la asamblea litúrgica. La celebración de la pasión del Señor Jesús, unida con su Resurrección, fue vivida por miles de familias y comunidades, sin que logremos cuantificar en números exactos: las expresiones de fe se desbordaron, aunque esta vez, no fue en encuentros físicos. Esta vivencia que es obra del Espíritu, que llamamos la “fe de la Iglesia”, que actúa en el Cuerpo de Cristo, no logramos percibirla en su totalidad. Incluso, nos cuesta a los creyentes, percibirla en nosotros mismos, ya que muchas veces, no captamos la acción del Espíritu en nuestro espíritu, ese actuar que respeta nuestra libertad.

René Arturo Flores, OFM

Soyapango, 16 de abril de 2020

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