¿Cómo bajar a las y los crucificados? (viernes santo)

Por: Inocente “Chente” Reyes Carranza, poeta y cantautor, miembro del equipo promotor de la Asociación de comunidades de base “Mons. Oscar Arnulfo Romero” (ACOBAOMR), socio de cooperativa agrícola y de la comunidad eclesial de base “El Limón”.

Quiero aportar mi reflexión en este día desde mi experiencia como laico animador de las CEB donde fui buscando y construyendo el núcleo fundamental de mi fe: Jesús de Nazareth.

Este día quedará marcado en nuestra historia. Vivimos un viernes santo insólito, jamás experimentado en los últimos siglos, amenazado por una pandemia que ha dejado ya miles de muertes en el mundo.

Un viernes de dolores que pone en el centro de nuestra de fe al crucificado y con él, a los crucificados de la historia. La pandemia ha revelado con indignación el mundo miserable de los excluidos. Los que han sufrido siempre el flagelo de la desigualdad social, sin comida suficiente, sin salud, sin educación media o superior, sin vivienda digna, sin tierra, sin derechos para exigir una vida mejor.

Este día que colocamos al Jesús Crucificado como centralidad de nuestra fe, debemos asumir su martirio como un compromiso de fidelidad personal y comunitaria por el Reino de Dios, aún si tuviéramos que pasar necesariamente por la cruz.

Heredamos la memoria peligrosa y subversiva de Jesús de Nazareth, como dijera Leonardo Boff. Y con él, recordamos la memoria de miles de hombres y mujeres que ofrendaron su vida por este pueblo sufrido.

  • Hoy ponemos la miradas en los feminicidios amparados en la impunidad, a los jóvenes que mueren a diario en las calles de nuestras colonias, ciudades y cantones atrapados por la violencia, perseguidos y sin futuro…
  • A nuestros ancianos que mueren por falta de medicinas sin comida ni protección, abandonados por ser una población pasiva en el quehacer económico.
  • A nuestra niñez con altos niveles de desnutrición, maltratos y abuso sexual!

¿Como bajamos a los crucificados de carne y hueso que sufren día a día en nuestro pueblo? – Seguir a Jesús implica poner en el centro a los pobres que más sufren. No vivir solo de abstracciones religiosas sacramentalistas y principios teóricos teológicos de una doctrina que no tiene nada que ver con la memoria de Jesús.

En medio de todo este dolor debemos asumir la crucifixión, como consecuencia fiel del compromiso personal y comunitario por hacer posible el Reino de Dios en medio de los excluidos. Así como lo soño, el primer mártir y camarada Jesús de Nazareth.

Red de comunidades eclesiales de base “Mons. Romero”, La Libertad

El Limón, Chente

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